El Amor en tiempos de Bienes Raíces

A propósito del gran día del amor, encontramos las razones que dinamizan las bienes raíces por cupido.

Todos hemos celebramos el día del amor por San Valentín. En este día, Cupido ha entregado muchas flores, chocolates, abrazos a la distancia y se ha hecho presente en nuestras redes sociales, pero ¿Qué efecto tiene el amor en las bienes raíces? El amor es el motor de las bienes raíces en el mundo, es el motor que mueve el mundo, a las personas a hacer cosas por los suyos, por quienes aman y por ellos mismos.

El acceso a tierras ha sido, en la historia de la humanidad, una decisión muy importante para las familias. En primer lugar, desde que decidimos emanciparnos de la familia, ya sea por estudios o por el espacio que requiere el primer gran amor, empezamos a buscar alquilar un pequeño cuarto o tal vez -con más suerte y dinero-  un mini departamento. Trabajamos mucho y muy duro para hacernos de  un departamento un poco más grande, más cómodo para la pareja o inclusive por la llegada de nuestro primer hijo.  En algunos casos, los padres permiten que sus hijos o hijas construyan sus propios hogares agregando nuevos pisos a la misma casa; de esta manera, nacen las famosas escaleras externas.

Otros acceden a un crédito hipotecario, obteniendo el financiamiento  para comprar un primer departamento con hipotecas que pagan con empeño para proteger el hogar.[1]  Una vez conseguida esa primera propiedad, esta puede ser vendida con el objetivo de acceder a otra con nuevas características: más grande, con acceso a jardín, más cerca a la familia, más cerca a la empresa, más seguro, más residencial y un largo etcétera. Posteriormente, cuando los hijos crecen y van dejando el hogar, dicha propiedad se puede convertir en un gran peso para los padres debido a los altos costos de mantenimiento. Esta situación, en la mayoría de casos, lleva a los padres a vender la propiedad para mudarse a un lugar más modesto y fácil de solventar.

Asimismo, el amor a nuestras madres es el motor que nos impulsa a cumplirles el sueño —tal vez postergado— de la casa propia. Son conocidos los casos de personas que logran hacer el sueño realidad para sus madres.

Por último, puede llegar lo peor: se acaba el amor. Esto genera operaciones inmobiliarias complejas y muy dinámicas, pues la separación demanda, a su vez, la venta del inmueble compartido y/o la búsqueda de alquileres temporales de manera urgente.

Al final, el amor siempre ha sido y seguirá siendo un poderoso motor que mantiene en movimiento la compra, venta o alquiler de bienes raíces alrededor del mundo.

P.D.
Agradecimientos especiales a Italo Santa Cruz Rocha mi amado hijo quien se encargo de la corrección de este articulo. La imagen fue tomada por nuestra agente inmobiliario RE/MAX Carla Cilloniz Fassioli quien capturo a Lima al finalizar la tarde de este 14 de febrero de 2021

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